En esta ocasión quiero referirme a los trabajos voluntarios, precisamente a la labor que mucha gente o usuarios realizan dentro del ámbito de la cartografía colaborativa de libre acceso o mejor conocida como "open source", que va llenando con información espacial un mapa en blanco, desde el barrio a la ciudad, de tu país al continente y así todo el mundo. Ejemplos concretos: Openstreetmap y Wikimapia.
Pero antes de referirme a la cartografía generada libremente por usuarios, lo primero que quiero plantear sobre el tema es la esencia de todo trabajo voluntario: hacer las cosas bien. Así es, porque cuando cualquiera de nosotros se ofrece como voluntario para realizar una labor determinada tiene la convicción y por ende el objetivo de desempeñar de la mejor forma posible la tarea encomendada (ya sea por un tercero o por uno mismo), por ende, el resultado final es un buen trabajo, en la gran mayoría de los casos.
Entonces, si partimos de la base que realizar un trabajo voluntario garantiza buenos resultados: ¿por qué no confiar en aquello?, ¿cuál es el problema?. Mí respuesta es: No hay problema, confío en el desempeño voluntario de una labor y por tanto en sus resultados; así que los invito a todos en confiar en aquello, sobretodo si hablamos de cartografía colaborativa.
Hace casi dos meses, asistí al seminario IDE Chile organizado por la secretaría ejecutiva del SNIT (Servicio Nacional de Información Territorial), dependiente del Ministerio de Bienes Nacionales. Allí hubo varias ponencias interesantes sobre infraestructura de datos espaciales (IDE), especialmente dos, realizadas en España y Uruguay respectivamente. Esta última es la que me sorprendió gratamente, aunque antes de escucharla, ya había planteado mi pregunta sobre la experiencia o relación de la IDE Española con el trabajo originado con cartografía colaborativa, generada por usuarios y de libre acceso. La respuesta fue satisfactoria aunque sólo en el hecho que -por ejemplo- existen técnicas óptimas de mapeo de carreteras a través del uso de GPS por gente que conoce 100% un lugar. No obstante iba por más, pensaba que la cartografía colaborativa tenía mejores resultados y usos.
Así fue. En la segunda ponencia de la experiencia IDE en Uruguay, precisamente de la Intendencia de Montevideo, la expositora señaló que toda la elaboración geoespacial para esa IDE, es decir todo el sistema de información geográfica (SIG) de la ciudad, se basaba en cartografía originada por usuarios y de libre acceso (base Openstreetmap), como parte también de una política país de información territorial. Los resultados de tal IDE y su utilidad para definir temas de ordenamiento territorial -por nombrar un área- eran y son ejemplares.
Y cuál es la clave?, la confianza en esos datos y la premisa que todo trabajo voluntario está bien hecho y que todos quienes aportan lo hacen de buena fe con el único afán de contribuir al resto de la comunidad o usuarios en general, en temas de información territorial. Sin duda un ejemplo a seguir.
Y cuál es la clave?, la confianza en esos datos y la premisa que todo trabajo voluntario está bien hecho y que todos quienes aportan lo hacen de buena fe con el único afán de contribuir al resto de la comunidad o usuarios en general, en temas de información territorial. Sin duda un ejemplo a seguir.
Muchos pueden decir que Montevideo y Uruguay por consiguiente son territorios pequeños, acotados, de "fácil" manejo, entonces por eso se puede confiar en la cartografía colaborativa. Yo digo que sí, es un buen argumento, pero no el único. Personalmente creo que tal confianza es parte de una cultura país, que nace de la premisa fundamental que la gente hace bien su trabajo por defecto. En nuestro país, lamentablemente, falta mucho para eso. Porque si bien tenemos gente que cumple con tales características, nos falta depositar la confianza en ellos, en los que por ejemplo: trabajan de forma voluntaria. Esa es la clave.

